La geografía del conflicto puede parecer lejana, pero sus efectos en el bolsillo de los latinoamericanos son inmediatos. Este 5 de marzo de 2026, los mercados de la región operan bajo una cautela extrema. El canal de transmisión más directo es el precio del petróleo, que ha mantenido una escalada constante, beneficiando las arcas fiscales de los países productores pero amenazando con encarecer el transporte y la energía en el resto del continente.
Ganadores y perdedores en el mercado del crudo
La región presenta un escenario de contrastes marcados por su capacidad de producción energética:
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Exportadores (Venezuela, Colombia, Ecuador): * Venezuela: Bajo la gestión de Delcy Rodríguez y el acercamiento con la administración Trump, el país proyecta un aumento masivo de ingresos. Con una producción de 1,08 millones de bpd, cada dólar adicional en el barril representa cerca de un millón de dólares diarios en ganancias extra.
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Colombia: El crudo, que fue el principal producto de exportación en 2025 (USD 12.482 millones), genera hoy mayores regalías e impuestos que oxigenan el presupuesto nacional a través de Ecopetrol.
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Importadores (Chile, Paraguay, Centroamérica): * Chile: Aunque cuenta con el mecanismo MEPCO para suavizar el alza, ya siente la volatilidad en la Bolsa de Santiago.
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Honduras y Paraguay: Advierten sobre un “impacto económico severo” debido a la dependencia total de combustibles importados, lo que podría derivar en aumentos en las tarifas de electricidad y bienes básicos.
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