Ante la oleada de dudas surgidas por el ajuste del salario mínimo para este 2026, el Gobierno Nacional lanzó un salvavidas informativo para los residentes de propiedad horizontal en Colombia. A través de una circular externa, los Ministerios de Trabajo y Vivienda aclararon que no existe un vínculo legal que obligue a que las cuotas de administración aumenten en la misma proporción que el salario mínimo. Esta precisión surge tras múltiples reportes de administraciones que pretendían indexar los cobros de manera automática, una práctica que carece de sustento en la Ley 675 de 2001, la cual rige los edificios y conjuntos del país.
La normativa es tajante: la facultad exclusiva para definir cuánto paga cada residente recae en la Asamblea General de Copropietarios. Es en este espacio donde se debe debatir y aprobar el presupuesto de ingresos y gastos para el año en curso, teniendo en cuenta las necesidades reales de mantenimiento, seguridad y servicios comunes. Ni el incremento del salario mínimo ni el Índice de Precios al Consumidor (IPC) actúan como disparadores automáticos del cobro, a menos que el reglamento interno de la copropiedad así lo haya estipulado previamente mediante una fórmula específica de actualización.
El llamado de las autoridades nacionales es hacia la toma de decisiones informadas y técnicas. Se insta a los consejos de administración y a los copropietarios a realizar un análisis detallado de sus estados financieros antes de proponer cualquier alza. El objetivo es que los incrementos sean proporcionales a los costos operativos reales y no a especulaciones económicas externas. Esta medida busca proteger la estabilidad financiera de los hogares, especialmente en un contexto donde el costo de vida sigue siendo una preocupación central para las familias en regiones como el Oriente antioqueño.
Además de la transparencia presupuestal, la circular recuerda que cualquier cuota extraordinaria también debe ser sometida a votación y estar debidamente sustentada en proyectos de mejora o contingencias aprobadas por la mayoría. Las entidades gubernamentales invitaron a los ciudadanos a denunciar ante las alcaldías locales o autoridades competentes si detectan abusos o decisiones tomadas de manera arbitraria por parte de los administradores, quienes no tienen la potestad legal de fijar tarifas sin el aval de la asamblea.
Finalmente, este pronunciamiento llega en un momento clave del año, cuando la mayoría de los conjuntos residenciales de Rionegro y el resto del país se encuentran en plena temporada de asambleas ordinarias. La recomendación para los propietarios es asistir masivamente a estas reuniones, revisar con lupa las propuestas de presupuesto y exigir que cualquier ajuste esté alineado con la realidad del conjunto y no con índices que, como el salario mínimo, tienen una finalidad distinta a la gestión inmobiliaria. La sostenibilidad de las copropiedades depende de un equilibrio justo entre el mantenimiento de las áreas comunes y la capacidad de pago de sus residentes.
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