Colombia registró en febrero de 2026 una tasa de desempleo de 9,2%, una disminución frente al 10,3% reportado en el mismo mes de 2025, según informó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Se trata del nivel más bajo para un mes de febrero desde 2001, destacó la directora de la entidad, Piedad Urdinola.
El resultado también se reflejó en las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas del país, donde la desocupación se ubicó igualmente en 9,2%, mejorando frente al 9,8% del año anterior.
En total, el país alcanzó los 24,1 millones de personas ocupadas, lo que representa un aumento de 624.000 empleos en comparación con febrero de 2025. La Tasa Global de Participación se mantuvo estable en 64,7%, evidenciando que la proporción de personas trabajando o buscando empleo no presentó mayores variaciones.
Por sectores, las actividades profesionales, científicas y técnicas lideraron la generación de empleo con 250.000 nuevos puestos, seguidas por el sector público —que incluye administración, educación y salud— con 244.000. No obstante, algunos sectores mostraron retrocesos, como la agricultura, que perdió 363.000 empleos, y el transporte, con una caída de 86.000 trabajadores.
En el análisis por ciudades, Quibdó continúa con la mayor tasa de desocupación del país, alcanzando 26,3% en el trimestre móvil diciembre 2025 – febrero 2026. Le siguen Riohacha (14,3%) y Cartagena (14,2%). En contraste, Villavicencio (8,0%), Neiva (8,1%) y Bogotá (8,2%) registraron los mejores indicadores.
La brecha de género persiste, aunque con una leve mejora. Mientras la tasa de desempleo en mujeres fue de 11,7%, en los hombres se ubicó en 7,4%, lo que representa una diferencia de 4,3 puntos porcentuales, inferior a la registrada en enero.
Aunque el dato de febrero refleja una recuperación más sólida, especialmente por el repunte del empleo en el sector privado —que aportó el 85% de los nuevos puestos—, los analistas advierten que la tendencia reciente ha sido mixta. En enero, por ejemplo, la caída del desempleo estuvo más asociada a una menor presión en la búsqueda de empleo que a una verdadera generación de puestos de trabajo.
En contraste, febrero muestra un cambio de dinámica: el empleo formal tomó fuerza, mientras el trabajo por cuenta propia se redujo, lo que podría indicar una mejora en la calidad del empleo en el país. Sin embargo, persisten desafíos estructurales como la desigualdad de género y las brechas regionales en el mercado laboral.
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