La posible llegada del exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, a la Superintendencia Nacional de Salud ha generado un fuerte remezón político en el país. Su hoja de vida fue publicada en la Presidencia, lo que anticipa su eventual designación en reemplazo de Bernardo Camacho, tras la aceptación de su renuncia por parte del presidente Gustavo Petro.

El movimiento se da en medio de una compleja coyuntura del sistema de salud y coincide con la llegada del también exalcalde Jorge Iván Ospina como interventor de Nueva EPS, la aseguradora con mayor número de afiliados en Colombia.

La eventual designación de Quintero ha desatado críticas desde la oposición. El congresista Andrés Forero cuestionó su falta de experiencia en el sector salud y señaló que el nombramiento se produce en medio de una de las mayores crisis del sistema.

Por su parte, Quintero defendió su posible llegada al cargo a través de redes sociales, asegurando que desde la Superintendencia buscará intervenir de manera estricta el sistema, combatir la corrupción y transformar el modelo actual. En sus declaraciones, atribuyó la crisis a decisiones políticas del pasado y planteó una intervención profunda para garantizar el derecho a la salud.

El contexto no es menor. La crisis de atención, especialmente en entidades como Nueva EPS, ha sido motivo de múltiples denuncias, incluso por casos sensibles que han generado indignación nacional por fallas en la prestación del servicio.

Además de las críticas políticas, el nombre de Quintero llega rodeado de cuestionamientos por investigaciones relacionadas con su administración en Medellín, donde varios exfuncionarios han sido imputados en procesos por presunta corrupción en contratación pública.

En este escenario, su posible nombramiento abre un nuevo capítulo en el manejo del sistema de salud en Colombia y plantea interrogantes sobre el rumbo que tomará el Gobierno en los meses finales de su mandato.

Loading

Comentarios