El municipio de Guarne está de luto tras la muerte de Ferney Andrés López Ospina, un gestor de tránsito que, desde su silla de ruedas, se ganó el respeto y el cariño de toda una comunidad. Tenía 36 años y falleció en las últimas horas por complicaciones de salud.

Ferney vivía con distrofia muscular de Duchenne desde su infancia, una condición que nunca definió sus límites. Por el contrario, se convirtió en el motor que impulsó su vocación de servicio. Desde 2024 hacía parte de la Secretaría de Movilidad, donde desempeñaba labores de regulación y acompañamiento en las vías, especialmente en zonas escolares.

Quienes compartieron con él recuerdan su cercanía con la gente. En medio del tráfico, siempre encontraba la forma de orientar a conductores y peatones, con paciencia y una actitud que transmitía confianza. Su presencia en las calles no pasaba desapercibida: era símbolo de compromiso y de una forma distinta de entender el servicio público.

Antes de asumir su rol como gestor de tránsito, Ferney también incursionó en la vida política local. Fue candidato al Concejo Municipal, reflejando su interés por aportar al desarrollo de su territorio y participar activamente en las decisiones que afectan a la comunidad.

La noticia de su fallecimiento ha generado múltiples mensajes de condolencia. Autoridades locales, compañeros de trabajo y ciudadanos han coincidido en destacar su calidad humana, su espíritu resiliente y la huella que deja en el municipio.

Sus honras fúnebres se realizaron en la funeraria El Divino Niño, donde fue velado desde la noche del 21 de abril. Las exequias tuvieron lugar este 22 de abril a las 2:00 de la tarde en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria.

Más allá de su partida, Ferney López deja un legado profundo: el de demostrar que el servicio a los demás no depende de las condiciones físicas, sino de la voluntad y el compromiso con la comunidad.

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