La relación entre Colombia y Estados Unidos llega a un año marcado por crisis, desacuerdos y tensiones entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, con la expectativa de que la reunión programada para el 3 de febrero de 2026 en la Casa Blanca marque un punto de inflexión en la relación bilateral.
El momento más álgido de este ciclo de tensiones se remonta al 26 de enero de 2025, cuando el Gobierno colombiano no autorizó la entrada de dos aviones con deportados procedentes de Estados Unidos, argumentando que no recibían un trato “digno”. Esa medida generó amenazas de sanciones económicas y estuvo cerca de desencadenar una guerra arancelaria entre los dos países, aunque finalmente se resolvió el mismo día.
Desde entonces, las diferencias no se limitaron a cuestiones migratorias. A lo largo del último año, Petro y Trump protagonizaron múltiples choques diplomáticos por temas como la lucha contra el narcotráfico, asuntos de seguridad regional y diferencias en algunas posiciones internacionales, lo que afectó la percepción creciente de respaldo entre ambos gobiernos.
Pese a estos retos, Estados Unidos y Colombia mantienen lazos fundamentales: Washington sigue siendo el principal socio comercial y la mayor fuente de inversión extranjera en Colombia, con un intercambio de bienes y servicios que en 2024 superó los 53.000 millones de dólares. Además, la cooperación en temas de seguridad y defensa es considerada estratégica por ambos países.
La reunión entre Petro y Trump se pactó tras una conversación telefónica inicial que ayudó a aliviar tensiones y abrir canales de diálogo, en la que se discutieron cuestiones clave como el narcotráfico. La cita, calificada por el presidente Petro como “determinante”, busca iniciar un proceso de “recomposición gradual” de la relación bilateral, más que un reinicio automático, con énfasis en resultados verificables y acuerdos conjuntos.
Analistas y representantes del sector privado han señalado que esta reunión representa una oportunidad para consolidar espacios de cooperación en seguridad, comercio e incluso en la agenda regional, siempre en medio del contexto de complejas tensiones políticas que han marcado el último año entre Bogotá y Washington.
![]()










