¿Quiénes ganan y quiénes pierden en el Oriente Antioqueño con la baja de la divisa?
Mientras floricultores y trabajadores pagados en dólares pierden ingresos, viajeros e importadores encuentran en la coyuntura una oportunidad.
Rosaura Castaño Cardona fundó hace 11 años la Asociación Agropecuaria Nueva Alianza, dedicada a la exportación de flores desde el Oriente antioqueño. Este año, por cada tallo que vende al exterior, recibe menos pesos que hace doce meses. “Nos ha ido muy mal, nosotros exportamos flor, entonces no le están pagando, pues aquí convertirla en pesos queda muy barata”, señala.
La caída también golpeó otro negocio de la asociación: la venta de subproductos de flor para alimento animal. Antes compraban insumos para esa línea en mayor cantidad; ahora deben traer menos. “Si estamos enseñados a comprar, a traer cuatro cargados, ahora tenemos que traer dos o tres cargados de insumos”, explica la emprendedora.
Aunque no ha usado instrumentos financieros de cobertura, la asociación sí encontró un mecanismo de protección: exportar a varios países en lugar de depender de uno solo. Además de Estados Unidos, hoy despachan flores hacia España y otros mercados. “Como son distintas monedas, pues entonces ahí ya nos vemos un poquitico, nos alivia un poquito la carga”, explica.
Este caso no es aislado. En 2025, el Oriente Antioqueño tuvo 368 empresas que realizaron procesos de exportación y 388 que importaron, según cifras de la Cámara de Comercio del Oriente. Los principales destinos de exportación de la región son Estados Unidos, Países Bajos y México, y ese año generaron ingresos por más de 536 millones de dólares, mientras que las importaciones representaron pagos por más de 785 millones de dólares.
Según la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, “mientras los importadores pueden beneficiarse de menores costos en insumos, maquinaria y bienes adquiridos en el exterior, los exportadores que reciben sus ingresos en dólares y mantienen una parte importante de sus costos en pesos pueden experimentar reducciones importantes en sus márgenes”.
La floricultura genera cerca de 54.000 empleos en el Oriente Antioqueño, de los cuales 34.000 son directos. Según el portal MiOriente, ya se registran los primeros cierres de cultivos y comercializadoras en la región, un panorama similar al vivido mes atrás en la Sabana de Bogotá, donde el cierre de varias empresas dejó cerca de 5.000 personas desempleadas.
Una caída sin precedentes desde 2018
El año arrancó con el dólar cerca de $3.750, y ha llegado a cifras históricas como la del 12 de septiembre, cuando se cotizó en $2.975. “Eso quiere decir que hemos tenido una apreciación del peso colombiano, más o menos del 17%”, indica Mauricio Ospina, administrador de empresas y gerente de sucursal de Bancolombia en Rionegro. Este nivel del dólar no se veía en Colombia desde 2018.
“El dólar es un mercado: cuando hay una alta demanda de dólares, su precio aumenta, y cuando hay una alta oferta, su precio cae. Hoy en día, que el dólar está cayendo tanto en Colombia, eso puede representar que hay una alta oferta de dólares en el país”, explica el experto,
Detrás de esa mayor oferta hay dos factores concretos, según Ramírez. El primero es la diferencia entre las tasas de interés: en Colombia la tasa de intervención está en 12%, mientras que en Estados Unidos es de 3,75%. Esto hace que inversionistas extranjeros prefieran traer su dinero al país para obtener mejor rentabilidad.
El segundo factor son las remesas. Los colombianos en el exterior enviaron a sus familias más dólares que nunca antes en la historia reciente del país.
“En 2025 las remesas colombianas crecieron un 10,6%, y a marzo de 2026 estaban llegando a un máximo histórico del 12,5%”, precisa Ramírez.
Esa diferencia de tasas no es casualidad. La Junta Directiva del Banco de la República decidió, por mayoría de votos, mantener inalterada su tasa de intervención en septiembre.
“Se decidió mantener inalterada en 12 por ciento su tasa de intervención del mercado”, señala el comunicado oficial del Banco de la República, con cuatro directores a favor de la medida y tres que pidieron un alza.
La misma entidad anunció además el inicio de un programa para acumular reservas internacionales por 4.000 millones de dólares, comprando divisas cuando su precio está por debajo del promedio de los últimos 20 días. Es una forma de frenar, aunque sea parcialmente, la caída del dólar.
Isabela Ramírez Noreña, administradora de negocios egresada de Eafit, también ha sentido el golpe, aunque desde otro frente: recibe su salario en dólares. “Si bien mi salario en dólares se ha mantenido, al momento de convertirlo a pesos colombianos representa un menor ingreso en comparación con hace un año”, señala. “He tenido que ser más cuidadosa con la planificación de mis gastos, priorizar compromisos y reducir algunos gastos no esenciales”, agrega.
Frente a este tipo de casos, Mauricio Ospina, administrador de empresas egresado de EAFIT y gerente de sucursal de Bancolombia en Rionegro, recomienda que las empresas no esperen una nueva subida del dólar. “Lo primero que le recomendamos a los clientes es que no esperen a que el dólar vuelva a subir”, indica.
“Tenemos mecanismos de cobertura cambiaria (…) para que desde hoy sepan cuando hagan una exportación, exactamente cuál es el valor en dólares que van a recibir”, explica Ospina, refiriéndose a los llamados forwards, contratos que permiten fijar hoy el tipo de cambio de una operación futura. Existen otros instrumentos similares, como los swaps, que consisten en el intercambio de flujos de dinero entre dos partes para reducir el riesgo cambiario.
No todos los que enfrentaron la caída del dólar tuvieron ese respaldo desde el principio. Raúl Antonio Gaviria Ramírez, asesor comercial de la importadora Autopartes y Frenos del Caribe SAS, tenía mercancía comprada cuando el dólar estaba entre $4.600 y $4.800. Cuando el precio bajó, ese inventario quedó por encima de los precios de la competencia. “El cambio es un cambio extremo, eso afecta nuestros costos”, afirmó Gaviria.
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