La iniciativa comenzó el 14 de septiembre en 35 vehículos de cinco rutas. En sus primeras dos semanas, el 15 % de las transacciones se realizó con tarjetas bancarias, según la empresa desarrolladora.
Rionegro avanza en la modernización de su transporte público colectivo con una prueba piloto que permite pagar el pasaje mediante tarjetas débito y crédito sin contacto, así como con dispositivos electrónicos compatibles. La iniciativa, que comenzó el 14 de septiembre de 2026, busca ofrecer alternativas al efectivo y agilizar el ingreso de los pasajeros a los buses.
El proyecto opera inicialmente en 35 vehículos de cinco rutas: Sajonia, 800 Llanogrande, Pantanillo, Aeropuerto José María Córdova y Base Aérea–Zona Franca. La prueba fue planteada para un periodo de un mes, durante el cual se evaluaría el funcionamiento de la tecnología y la experiencia de los usuarios.
Uno de los primeros indicadores se conoció el 2 de octubre, cuando la empresa Luup informó que, durante las primeras dos semanas, el 15 % de las transacciones se había realizado con tarjetas bancarias. La compañía comparó este resultado con el 10 % alcanzado en Cali después de un año de operación, aunque los periodos de medición son diferentes. La cifra constituye una señal inicial de adopción, pero todavía no permite determinar el comportamiento del sistema a largo plazo.
Entre la modernización y las dudas de los usuarios
Entre los aspectos favorables se encuentran la posibilidad de pagar sin adquirir una tarjeta exclusiva, evitar recargas anticipadas y utilizar medios de pago que los pasajeros ya tienen. Para los transportadores, la digitalización también puede facilitar el seguimiento de las transacciones y aportar información más precisa sobre la operación.
Pablo Villarreal, gerente de Luup, ha defendido la facilidad del sistema, que permite acercar una tarjeta Visa o Mastercard compatible al validador para autorizar el pago. La tecnología también puede utilizarse con tarjetas vinculadas a teléfonos o relojes inteligentes.
Sin embargo, la implementación plantea retos que deberán examinarse antes de una eventual ampliación. Entre ellos están la cobertura limitada a determinadas rutas, la adaptación de los usuarios, la estabilidad de los dispositivos y la necesidad de mantener alternativas para quienes no utilizan productos bancarios. Estos son asuntos por evaluar, no necesariamente denuncias formales de los pasajeros.
Durante la prueba, el efectivo continúa habilitado mediante el registro manual del conductor. Además, en las rutas de Sajonia, Llanogrande y Pantanillo, la empresa Rápido Medellín Rionegro estableció una tarifa de $3.000 para quienes paguen con tarjeta durante el piloto. Por ello, resulta importante que los usuarios conozcan las condiciones aplicables a su recorrido.
¿Qué sigue para el proyecto?
La Administración Municipal ejerce funciones de inspección, vigilancia y control, mientras que el recaudo corresponde directamente a las empresas transportadoras. Así lo explicó la gerente de Somos Movilidad, María Alejandra Peñuela, al referirse a los acuerdos alcanzados con los operadores.
El siguiente paso será conocer el balance de la prueba, incluidos los resultados técnicos, el uso efectivo del sistema y las dificultades reportadas. Hasta el momento, la información publicada permite identificar avances iniciales, pero no confirma una expansión definitiva a todas las rutas.
La discusión de fondo será establecer si esta alternativa logra facilitar los desplazamientos sin generar barreras para los pasajeros. El éxito del proyecto no dependerá únicamente de incorporar tecnología, sino de demostrar que funciona de manera confiable, accesible y conveniente para quienes utilizan diariamente el transporte público de Rionegro.
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