Oct 24, 2026

Tiene 8 años, su papá fue cadi y hoy es campeón nacional de golf

Históricamente, el golf ha sido un deporte reservado para unos pocos, etiquetado balo el sello del elitismo y los clubes privados. Sin embargo, en el Oriente Antioqueño hay una historia que rompe con todos esos libretos: la de José Miguel Castro, un pequeño de apenas 8 años, que a fuerza de talento, perseverancia, y el respaldo incondicional de su familia, ya tuvo el honor de coronarse campeón nacional.

A su corta edad, José Miguel habla con la madurez de un veterano. Cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de su deporte, no duda en responder: “la naturaleza y que es un deporte que me gusta mucho”. Pero detrás de ese swing que cautiva en cada campo, hay una historia familiar de sacrificio y superación que comenzó hace más de dos décadas.

Un legado que nació en los greens

Wilmar Castro, padre de José Miguel, conoce muy bien los secretos del golf, pero desde otra perspectiva. Cuando tenía apenas 11 años, ingreso al Club Campestre Llanogrande como cadi de tenis y golf. “mi papá me dijo un día, venga mijo, usted ya está muy grande, es hora de empezar a trabajar”, recuerda Wilmar entre risas.

Allí, recorriendo hoyo a hoy, y cargando tulas ajenas, Wilmar no solo aprendió la técnica del deporte sino lecciones de vida, disciplina y caballerosidad. Años más tarde se graduó como ingeniero de sistemas y consultor informático, demostrando que los sueños se construyen paso a paso.

Esa misma pasión fue la que le heredó a su hijo. “José Miguel comenzó a practicar el golf desde los 2 años y medio. Realmente desde que estaba en el vientre de la mamá ya pensábamos que fuera un niño deportista”, relata Wilmar. El compromiso familiar ha sido tal que llegó a renunciar a su trabajo formal para dedicarse de lleno a acompañar los entrenamientos de su hijo.

Forjado con las uñas y con el corazón

El camino no ha sido sencillo. Practicar golf sin pertenecer a la elite económica implica “guerreársela” día a día. La familia Castro ha encontrado un refugio y una plataforma en la Fundación Amigos del Golf, una iniciativa nacida entre ex cadis y apasionados del deporte para democratizar esta disciplina y abrirles puertas a nuevos talentos de la región.

Actualmente José Miguel entrena cuatro días a la semana -alternando entre la escuelita y sesiones en el Club Campestre-, sin descuidar sus estudios, donde incluso fue promovido anticipadamente al grado tercero, gracias a su rendimiento académico.

Su mayor logro hasta la fecha fue el Campeonato Nacional de Golf “Futuros Campeones”, organizado por la Federación Colombiana de este deporte, donde compitió contra más de 140 niños de todo el País, y se alzó con el título de campeón.

“El torneo que más he disfrutado fue el Nacional, porque me comporté muy bien, no me sentí presionado, jugué muy bien y lo gané”, cuenta el pequeño campeón, revelando que su golpe favorito es el approeach: “siento que le puedo hacer backspin y dejarla dada o meterla”.

El sueño americano y la mirada en el PGA

Para Wilmar, el golf es solo una herramienta para forjar el carácter de su hijo y asegurarle un mejor futuro. “El futuro es incierto, pero si ahora el niño brilla, hay que aprovechar la oportunidad. Queremos que sea feliz, pero nuestro gran sueño es que a través del golf consiga una beca universitaria en EE.UU., y una educación de calidad”, afirma.

Por lo pronto, José Miguel ya tiene en la mira sus próximos retos: la gira del US Kids Golf y la clasificación al Mundial Infantil en Carolina del Norte, Estados Unidos, torneo para el cual ya cuenta con invitación, gracias a su título nacional.

Mientras avanza en los trámites de visado, y busca patrocinadores que le permitan seguir representando al Oriente Antioqueño y a Colombia, José mantiene firme su mirada en el objetivo. Al preguntarle cuál es su mayor sueño en el deporte, no titubea ni un segundo: “Llegar al PGA Tour”.

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